lunes, 9 de junio de 2014

El Test de Krauss. Las 10 preguntas que te dicen si estás dejando huella en la vida.

Nuestras acciones, aunque también nuestras omisiones, dejan un rastro que va más allá de lo personal para influir en el entorno social. Somos lo que hacemos y las huellas que vamos dejando atrás son el reflejo de nuestro impacto, ya sea positivo o negativo, así como más o menos trascendente. Se trata de lo que la psicóloga Susan Krauss Whitbournedenomina “huella de vida” en su último ensayo, The Search for Fulfillment(Ballantine Books).



Recurriendo a una analogía con el concepto de la huella de carbono, Krauss acuña así este término para designar el rastro que nuestras acciones dejan en la gente que nos rodea. Estas huellas de vida, que lógicamente están más presentes en las personas cercanas, nos dan pistas de la forma mediante la que nos relacionamos con los demás. Hasta las decisiones o comentarios más insignificantes pueden tener consecuencias a largo plazo en la gente que nos rodea, lo que entronca con el famoso efecto mariposa de la teoría del caos.

Una causa y efecto que puede producir tanto resultados positivos como negativos. A no ser que alguien esté encuadrado dentro de la tipología de laspersonalidades tóxicas, la finalidad de todo el mundo consiste en dejar unahuella de vida positiva. Es por ello que antes de tomar una decisión valoramos los perjuicios o beneficios que causará en los demás.

El test de Krauss

Para medir el verdadero impacto de nuestra huella de vida, la psicóloga de la Universidad de Massachusetts ha elaborado un test con diez preguntas. Cada una de ella debe puntuarse utilizando la escala numérica del 1 (muy en desacuerdo) al 5 (muy de acuerdo). Si la puntuación final se acerca más los 40 puntos que a los 20 es que camina en la buena dirección para dejar una huella positiva. En cambio, si se aleja de esta cifra, apunta Krauss, debemos replantearnos cómo nos relacionamos con nuestros amigos y familiares, compañeros de trabajo y hasta con los desconocidos que se cruzan en nuestras vidas sólo por un instante.

1. Otras personas me dan las gracias por cómo los he ayudado cuando pasaban por situaciones difíciles.

2. Las tareas que realizo, tanto en el trabajo como en casa o cualquier otra institución, mejoran la vida de los demás.

3. Un amigo de un amigo se ha sentido influido positivamente por algo que yo he hecho.

4. Creo que tengo muchas cosas positivas que aportar a los demás y hago todo lo necesario para que sea así.

5. Para mí es importante que mi familia piense que la apoyo y que estoy ahí para ayudar cuando sea necesario.

6. Me he enterado que una conversación mantenida con alguien fue el germen para motivarla y que luego consiguiese un objetivo importante para él o solucionase un problema.

7. Puedo afirmar de forma honesta que mi trabajo o mi papel en la familia o grupo de amigos tiene un impacto positivo en los demás.

8. Cuando me marco metas tengo más en cuenta el efecto positivo que tendrán en otras personas que las recompensas materiales para mí.

9. Soy consciente de que cada una de mis decisiones, acciones o comentarios pueden tener una gran influencia en los demás, tanto positiva como negativa.

10. Se me ocurren varios casos en los mis consejos ayudaron a alguien a tomar una buena decisión.

Nunca es tarde para cambiar

El hedonismo y el individualismo, tan presentes en las sociedades modernas, con unos acelerados ritmos de vida y una corrompida idolatría a la competitividad, pueden anular la capacidad de empatizar con las personas de nuestro entorno. Los sociólogos se refieren a este aislamiento e impotencia para entablar relaciones empáticas con el grupo como anomia. Cierto es que cada vez está más extendida, pero con esfuerzo e interés se puede revertir la situación.

Dejarnos ayudar por los demás es otra forma de dejar una huella positiva en ellos. Aunque en el test de Krauss no se incluyen preguntas con este enfoque, la autora apunta en su ensayo que “reconocerle a los demás lo que han hecho por nosotros influye positivamente en su bienestar”. Nos ayudan y, al agradecérselo, los ayudamos a ellos al mismo tiempo.

Para la psicóloga nunca es tarde si uno quiere cambiar. “Pensemos en las consecuencias de nuestras decisiones, en el potencial que tenemos para influir en los demás, y centrémonos en lo bueno, porque a largo plazo nos beneficia a todos”, añade. Por tanto, hay que reflexionar antes de actuar y mantener a raya las emociones más viscerales.


viernes, 6 de junio de 2014

'10 Claves para crear una Marca' por Francisco Polo




¿Qué hay en un nombre? Aquello que llamamos rosa. Igual dulce fragancia tendría con otro nombre…

Esas palabras me las recordó Jesús Encinar cuando le pedí consejo para darle nombre a un proyecto el año pasado. Tenía que deshacerme de un nombre que me gustaba mucho porque no cumplía con los mínimos que se le debe pedir a un nombre. Son unos buenos versos que recordar cuando tienes que despedirte de una idea que te gustaba mucho…

Sin embargo, hace unas semanas estuve de nuevo buscando un nombre para un nuevo proyecto y tuve que volver a hacerme la pregunta pero en un momento distinto: al comenzar a pensar ¿Qué hay en un nombre? Pues resulta que mucho. Especialmente si vas a tener pocas oportunidades de llegar a la gente y quieres que les quede claro de qué va la cosa.


En mi corta, pero intensa, experiencia con esto del naming he empezado a sacar algunas claves que creo que a más de uno pueden resultarle útiles. 

Ahí van:

1. Establece cuales son los elementos clave de tu negocio o proyecto

Haz una lista con no más de tres o cinco de ellos. Tienes que intentar que tu nombre comunique esos elementos clave.

2. Debe significar algo

Cuanto más comunique por sí mismo, menos tendrás que explicar tu producto. (Hay quien opina lo contrario, que es mejor inventar una palabra que no signifique nada. Quizás sea una buena idea para evitar problemas posteriores, sin embargo es bastante probable que vayas a necesitar de una buena inversión para comunicar el contenido de la marca).

3. Intenta que tu nombre sea sugestivo

Crea una palabra nueva utilizando raíces de palabras que sugieran características de tu empresa. Utiliza otros morfemas para redondear lo que quieres transmitir. Si necesitas ayuda, a mí esta web me facilitó mucho la tarea ;o)

4. Evita ser demasiado concreto y demasiado genérico

Si te vas a lo primero, utilizando por ejemplo siglas, costará mucho que recuerden tu nombre, si pones un nombre demasiado genérico, probablemente, ocurra lo mismo. Evita también utilizar un nombre vinculado a un espacio territorial (p.e. MovilEspaña) porque te costará usar el nombre cuando llegue el momento de irse para otro sitio.

5. El nombre debe ser fácil de pronunciar

Y debe ser fácil escribirlo con sólo haberlo escuchado una vez. Porque lo que quieres es que la gente lo recuerde y sea capaz de reproducirlo, ¿verdad?

6. Asegúrate de que el nombre no tenga connotaciones negativas en otros idiomas

No debe ocurrirte como a alguien, cuya identidad no voy a desvelar, que acuñó un nombre que resultaba que en francés significaba“colaboracionista NAZI durante la II Guerra Mundial”.

7. Échale un ojo a tu competencia

Lo que quieres es distinguirte de ella. Así que evita inspirarte en tus competidores y busca algo diferente. Si ellos ponen nombres cortos, tú largo. Si ellos ponen nombres en kiswahili, tú en castellano. Si ellos se tiran por la ventana… bueno, ya lo has pillado.

8. Busca una nueva forma de escribir una palabra ya existente

Ésto es un truco si tienes dificultades para encontrar una palabra que no esté ya registrada como dominio. Sin embargo, esta técnica tiene en contra que vas a tener que explicar como se escribe tu marca cada vez que la menciones hasta que sea muy conocida. Si decides hacer ésto ponderalo bien con el punto 5.

9. Comprueba que los dominios principales están libres y que no está registrado como marca

De poco te servirá un nombre que no puedas utilizar en Internet (porque vas a montar una empresa en Internet, ¿no?) bajo los dominios .com, net. y .es. Tampoco te servirá de mucho un nombre que esté libre en Internet pero que alguien haya registrado ya como marca. Haz siempre una comprobación en la web de la Oficina Española de Patentes y Marcas.

10. Verifica la validez del nombre con todas las personas que puedas

Éste es tan importante como el anterior. Aprovecha el contacto con cualquier persona para decirle el nombre y preguntarle qué le sugiere. Si te dice que algo relacionado con lo que estás montando…BINGO! Tienes una marca!

Bueno, éstas son algunas de las claves con las que he dado en este tiempo.

¿Se te ocurre alguna más?

jueves, 5 de junio de 2014

Liderazgo carismático. Desarrolla siete cualidades.



William Gladstone y Benjamin Disraeli fueron dos acérrimos rivales políticos a finales del siglo XIX. Sus épicas batallas por el control del Imperio Británico destacaron por la intensa animosidad que rodeó su relación, tanto en la arena pública como en sus vidas personales.

Ambiciosos, poderosos y astutos políticamente, ambos hombres fueron intensos competidores y maestros políticos. Aunque los dos obtuvieron grandes éxitos, la cualidad esencial que les separaba como líderes era su forma de aproximarse a la gente. Esta diferencia queda patente tras el relato de una joven mujer que cenó con ambos en noches consecutivas. Cuando fue preguntada al respecto de la impresión que obtuvo de ellos dijo: “Cuando dejé el comedor tras haber estado con el señor Gladstone, pensé que era el hombre más inteligente y astuto de Inglaterra. Ahora bien, tras haber cenado con el señor Disraeli, pensé que yo era la mujer más inteligente de Inglaterra”.

Lo que distinguía a Disraeli de Gladstone era el carisma. Disraeli poseía un encanto personal del cual carecía su rival. Su atractivo personal atraía amigos y creaba impresiones favorables entre sus conocidos. A lo largo de toda su carrera, el carisma de Disraeli le proporcionó una ventaja sobre Gladstone.

De entre todos aquellos atributos esenciales del liderazgo, quizás sea el carisma el que que menos entendamos. A primera vista, el carisma parece ser una energía invisible o un magnetismo atrayente. No se puede negar su presencia, pero es difícil apuntar su origen. Hay algunos que piensan que el carisma es una cualidad con la que se nace. Está integrada en ciertas personalidades y completamente ausente en otras. Personalmente, opino que se puede aprender a tener un cierto carisma que amplifique la influencia de un líder. A continuación, examinaremos sus causas y plantearemos algunas sugerencias para incrementarlo.

Siete cualidades de líderes carismáticos:

Carisma es “la habilidad para inspirar entusiasmo, interés o afecto en los demás a través del encanto personal o la influencia”. Los líderes que tienen esta habilidad comparten siete características entre ellos.

1-. Sienten amor por la vida

Aquellos líderes que generan seguidores son apasionados respecto de la vida. Son personas a quienes les gusta celebrar, no quejarse. Destacan por su alegría y empatía. Son energéticos y lo irradian de una forma contagiosa. No hay que mirar mucho más allá de la sonrisa para darnos cuenta del poder de su carisma. Cuando las personas reciben una sonrisa responden con lo mismo. Si eres escéptico, inténtalo. Sonríe a las cajeras, a los camareros, a los compañeros de trabajo, etcétera. Verás cómo tu sonrisa recibe, de forma recíproca, otras sonrisas. Los líderes con carisma transmiten energía positiva. Como decía Henry Van Dyke, “no hay mayor encanto personal que el de aquellos que tienen un temperamento alegre”.

2-. Valoran el potencial de las personas

Para convertirte en un líder atractivo, has de esperar lo mejor de tu equipo. Los líderes ven a las personas no como son, sino como pueden llegar a ser. Desde su altura ayudan a los demás a construir puentes que les faciliten el paso desde el presente al futuro que desearían. Benjamin Disraeli comprendió esta realidad, llegando a ser un experto en aplicarla. Dijo una vez: “El mejor favor que puedes hacer a otra persona no es compartir con ella tus riquezas, sino ayudarla para que las suyas se revelen”. Cuando se invierte en las personas ayudándolas a crecer en relación a su potencial, se crean vínculos potentes y positivos.

3-. Dan esperanza

Todos deseamos mejorar nuestras fortunas y futuro. Los líderes carismáticos llegan a enganchar con las personas a través de pintar un mañana mejor que el presente. Para ellos, el futuro está lleno de maravillosas oportunidades y sueños por realizar. Napoleón Bonaparte dijo una vez que “los líderes son negociadores de esperanza”. Aportan optimismo a la cultura empresarial al tiempo que mejoran la moral general. Aunque siempre están atentos a la realidad inmediata, no se resignan a gestionar exclusivamente las circunstancias del presente.

4-. Comparten con los demás

Los líderes carismáticos añaden valor a las personas al compartir su sabiduría, recursos y tiempo. Consideran que el poder de la inclusión es esencial y por ello invitan a otros a unirse a él en el proceso de compartir y aprender de las experiencias, realizar tormentas de ideas o, sencillamente, para tomar una taza de café. Los líderes carismáticos abrazan el espíritu del trabajo en equipo y valoran la compañía de una forma positiva. Por ello, los líderes carismáticos no están solos en la cúspide. “El carisma es una chispa que ciertas personas tienen y que no se puede comprar con dinero. Es una energía invisible cuyos efectos son visibles”, nos recuerda Marianne Williamson.

5-. Piensan continuamente en los demás

Para los líderes carismáticos, no existe mayor satisfacción que aquella de servir a los demás. Encuentran gran placer en las celebraciones de los éxitos de sus compañeros y de quienes les siguen. Lo que más les gusta es el triunfo de un equipo. ¿Cómo puedes tener carisma?, pregunta Dan Reiland. Él mismo responde: “Preocúpate más por hacer que los demás se sientan bien consigo mismos que por hacer que los demás se sientan bien contigo”.

6-. Descubren y utilizan su estilo propio, su voz

Uno de los argumentos más utilizados por los comentaristas políticos se refería a “encontrar su propio estilo” (finding their voice). La comentarista política del Time Magazine, Ana Marie Cox, escribía refiriéndose al senador Barack Obama, que encontró su voz en la convención del Partido Demócrata. David Gergen decía, en la cobertura del debate que previamente se había celebrado en la CNN que: “John McCain se había reencontrado con su voz”. Stephen R. Covey nos dice: “Una palabra describe el camino hacia la grandeza: la voz. Aquellos que en su camino encuentren su voz, aquella que les sirva para inspirar a otros a encontrar la suya, habrán encontrado el camino hacia el liderazgo carismático”.

7-. Utilizan su carisma como una forma de incrementar su influencia para hacer el bien

El carisma es una parte esencial de la capacidad de influencia de un líder. Sin él, estos tienen dificultades para inspirar pasión y transmitir energía a sus equipos. Con él, los líderes son capaces de conseguir lo mejor de quienes les siguen, haciendo que estos rindan y se sientan plenos. El carisma no es una energía manipuladora o un regalo mágico dado a ciertas personalidades, sino una atractiva mezcla de cualidades que se puede aprender. 

John Maxwell, autor del libro Las 21 cualidades indispensables de un líder

miércoles, 4 de junio de 2014

'Cómo vivir la Vida' por Enrique Rojas




LA VIDA es la gran maestra, enseña más que muchos libros. Píndaro decía: «Atrévete a ser tú mismo». Vivimos tiempos de extravío. Veo mucha gente perdida en lo fundamental, desorientada, flotando sin saber bien hacia donde dirigirse. El mundo está terrible como siempre y apasionante como nunca. Ardiendo y fascinante. La coreografía se mueve en el escenario de la Historia actual como una amalgama de hechos e intenciones, luces y sombras en donde se mezcla lo bello y lo que repudia, hay admiración y desdén. Como en la fábula de Iriarte nos preguntamos: «¿Son galgos o son podencos?». En el parque jurásico de la vida moderna encontramos de todo. Entramos en el polígono industrial de un mundo que ha cambiado más en 20 años que en un siglo. En la sociedad de la información, donde cada vez tenemos mas noticias pero menos gente con formación, que es criterio, saber a qué atenerse e interpretar bien la realidad en su complejidad y en sus conexiones. Voy a desmenuzar cada una de las distintas etapas de la vida –infancia, pubertad, adolescencia, primera juventud, madurez y tercera edad– dando unas pinceladas sobre lo más interesante que circula por ellas. 


La infancia es un periodo decisivo donde se lleva la palma la relación madre-hijo. El niño va descubriendo la vida de forma gradual y progresiva. La primera exploración que hace el niño es a través de la boca: ésta se convierte en el primer elemento para contactar con la realidad. Las mucosas bucales van a ser la primeras en explorar la realidad que está fuera de él. Con seis, siete u ocho meses el niño ya gatea y enseguida empieza a andar. Son los primeros atisbos de libertad. Cuando el niño tiene año y medio maneja 40, 50 o 60 palabras, con tres años 1.000 palabras. En ese espacio de tiempo se ha producido un aumento exponencial del lenguaje. Nombrar las cosas es apoderarse de ellas. El lenguaje es anterior a la gramática. 


El progreso del niño se hace de forma secuencial, pero es impresionante y se suceden distintos momentos en él: la edad del sueño; la edad del juego, que se acompaña de la sociabilidad: el niño empieza a relacionarse con otros… y aparece la fase personalista (yo, mi, mío…) , la edad de la obstinación (el niño quiere hacer su voluntad y que los más cercanos se inclinen en esa dirección), viene después la entrada en el jardín de infancia y en la escuela, que es decisivo. Entre los seis, siete u ocho años viene la comprensión analítica y el pensamiento conceptual. Pero tengo que decir que casi todo está en la infancia. Esto quiere decir que si un niño ha crecido en un ambiente afectivo y educativo adecuado, va a salir de ella fortalecido. Viene la edad de las preguntas (¿eso qué es?, ¿para qué sirve?). El niño se vuelve una especie de filósofo incipiente. La fase escolar se extiende desde los seis a los diez o doce años. Asiste a importantes cambios físicos y psicológicos. La imaginación y la fantasía asoman en primer plano de su conducta. Y la visión de perfiles borrosos que tenía hasta ese momento se va haciendo mas nítida y mejor dibujada. Su visión de la realidad va a ser cada vez mas objetiva. Es fundamental la colaboración entre escuela y familia. Una buena educación familiar debe descansar sobre esta tetralogía: 1. Presencia simultanea del padre y de la madre. 2. Comunicación afectiva centrada en sentimientos positivos de amor y ternura. 3. Transmisión de valores vividos por los padres: uno es lo que hace, no lo que dice. 4. Tener una disponibilidad socioeconómica suficiente. 


La pubertad se extiende en las chicas de los 10 años a los 14 y en los chicos de los 12 a los 17. Va desde las primeras manifestaciones de la maduración biológica o corporal hasta el final de la misma. Y aparece la capacidad de generación: la primera menstruación en las chicas y la primera eyaculación en los chicos. Es la denominada edad del pavo. La pubertad es la antesala de la adolescencia. 


La adolescencia es el periodo de la formación de la personalidad. Es complicado señalar el límite cronológico de la adolescencia con la primera juventud. Su contorno es borroso, desdibujado, etéreo, de perfiles imprecisos, zigzagueantes y desiguales, y se ponen de pie las cuatro piezas de la maduración: física, psicológica, social y cultural. La madurez física es un proceso natural. Que va en la chicas de los 15 a los 20 y en los chicos de los 17 a los 23, aproximadamente. Hoy se ha alargado la adolescencia en los chicos por motivos de índole muy diversa… y uno se encuentra con chicos de 23 o 24 años que son auténticos adolescentes. 


La madurez psicológica hace referencia a la madurez de los sentimientos, a la intelectual, a la de la voluntad y a la de la vocación profesional. La madurez afectiva es una dimensión clave y consiste en descubrir los sentimientos y emociones y saber gestionarlos de forma correcta, incluyendo a la sexualidad dentro de ese perímetro. La madurez intelectual debe apuntar a que el joven aprenda a utilizar los instrumentos de la razón. El orden es uno de los mejores amigos de la inteligencia. Aprender a pensar, desarrollar espíritu crítico positivo, dar argumentos y descubrir el sentido de la vida. La madurez de la voluntad es decisiva, ya que ella es la joya de la corona de la ingeniería de la conducta. Tener voluntad es ser capaz de diseñar objetivos concretos, bien delimitados y poner todo el esfuerzo posible para irlos alcanzando. La vocación profesional consiste en ir descubriendo las preferencias personales y qué quiere cada uno ir haciendo con su vida en relación con el trabajo. Aquí debemos destacar dos tipos: los que tiene una vocación definida y saben lo que quieren y aquellos otros que no tienen claro qué quieren hacer con su vida y necesitan de consejeros operativos. Y finalmente dentro de la madurez psicológica un apunte sobre la madurez de la personalidad. Este apartado es decisivo y aquí debo subrayar la enorme importancia de tener modelos de identidad sanos, atractivos, sugerentes, que nos arrastran a seguir en esa dirección. 


La madurez social significa la capacidad para tener un buen nivel de contacto interpersonal: adquirir habilidades sociales, tener recursos para la comunicación, conocer las reglas del juego social, evitar el miedo al qué dirán, luchar por ir metiendo en el comportamiento personal la naturalidad, no buscar la aprobación de los demás, evitar el victimismo, saber pedir consejo, seleccionar bien a los amigos. 


Cuando eres joven estás lleno de posibilidades, cuando eres mayor estás lleno de realidades. Son dos notas claves de la biografía, posibilidades frente a realidades. El adolescente no está hecho para el placer, sino para el heroísmo y van apareciendo de una forma sigilosa pero rotunda los cuatro grandes argumentos de la vida, abriéndose paso entre masas de pensamientos: amor, trabajo, cultura y amistad. Y cada uno enseña el paisaje que se esconde en su interior. 


EL AMOR es la poesía de los sentidos, la inteligencia es la nitidez de la razón. Ahí entra la importancia de la educación. Educar es introducir en la realidad con amor y conocimiento. Educar es enseñar a pensar, mientras que la cultura es enseñar a vivir. Educar es convertir a alguien en persona. Educar es seducir con los valores que no pasan de moda. Aquí entra la importancia de los padres. Un buen padre vale más que cien maestros. Una buena madre es la mejor universidad doméstica. Porque quien sabe querer sabe exigir. 


La primera juventud va desde los 25 años a los 35, o mejor decir a los treinta y tantos largos. Aquí se consolidan los grandes argumentos del proyecto de vida antes mencionados. El trabajo profesional y la vida afectiva llevan la batuta. La juventud no depende de los años, sino de la ilusiones por cumplir y ya se juntan la cultura y la amistad. La cultura es libertad, el privilegio del conocimiento vivido. La cultura es lo que queda después de olvidar lo aprendido, es la memoria del tiempo. Hay que pasar de la cultura del éxito (que es un gran error) a la cultura del esfuerzo (que es la más acertada y descansa sobre el orden, la constancia y la voluntad). 


La madurez sucede de los 40 años en adelante. Ya hay balance existencial: haber y debe. Y cada segmento de nuestra travesía echa una mirada hacia atrás sobre cómo han ido las cosas. Hacemos cuentas con nosotros mismos. Salen a la palestra los grandes asuntos de la vida que son analizados aunque nos resistamos porque están ahí. La madurez es serenidad y benevolencia. En esa época de la vida hacemos inevitablemente balance existencial: haber y debe; y cada segmento de nuestra travesía rinde cuenta de su viaje. Surgen los grandes asuntos de la vida y les pasamos revista. Muchas veces las cuentas no salen. Es fundamental reconciliarnos con nosotros mismos y tener la nitidez de saber que la vida no va bien sin buenas dosis de olvido. Cada uno necesita reconciliarse con su pasado. 


La tercera edad tiene igualmente una cronología compleja ya que la expectativa de vida ha crecido en Occidente de forma extraordinaria. Pero lo que es indudable es la disminución de las capacidades físicas, psicológicas y sociales que dan lugar a un gran cambio en la persona. Lo que sí me gustaría dejar claro es que uno se hace viejo cuando sustituye sus ilusiones por sus recuerdos. O dicho de otra manera, cuando uno empieza a mirar más hacia atrás que hacia delante. Y aquí es bueno evitar tres males: la excesiva soledad, la inactividad y la rutina. Hay que preparar bien la jubilación para que no sea algo brusco, ni un giro de 180 grados. Y afrontar la muerte con visión sobrenatural, es decir, tener claro que el animal termina, pero el hombre no muere. 

Si los años arrugan la piel, carecer de ilusiones arruga el alma. Decía Cervantes «la felicidad no está en la posada, sino en medio del camino». Ser feliz es poseer lo que uno desea. Y lo mejor es no desear demasiadas cosas y no equivocarse en las expectativas. 

Enrique Rojas es catedrático de Psiquiatría y autor del libro Vive tu vida. (Ed. Temas de Hoy).

martes, 3 de junio de 2014

'Las cuatro cosas de las que 'pasa' por completo la gente más feliz' por Marta Jiménez Serrano


Cómo llegar a ser más felices, cuáles son las claves de la felicidad y qué actitudes debemos tener para tener una vida plagada de bienestar y alegría son algunas de las cosas que la psicología y la ciencia están intentando desgranar, con el fin de que el ser humano sea más feliz.

¿Es realmente tan sencillo? ¿Se trata de una cuestión de carácter, genética, personalidad o actitud ante la vida? ¿Está en nuestra mano el ser más o menos felices? ¿Hay unas claves secretas que debemos seguir para llegar a la alegría?

Parece difícil pensar que haya una serie de normas universales que nos vayan a hacer a todos más felices, como si de un imperativo kantiano para la felicidad se tratase. No obstante, Susanna Halonen ha publicado un artículo en Psychology Today en el que, si bien no ha dado con lo que debemos hacer para ser más felices, sí explica aquello que no debemos hacer. Según Halonen, en la ignorancia de los demás y el pensar en lo que nosotros mismos deseamos se halla uno de los pasos que más pueden ayudarnos a ser felices.

En la ignorancia de los demás y el pensar en lo que nosotros mismos deseamos se halla uno de los pasos que más pueden ayudarnos a ser felices

Considera que, si bien uno no puede aprender a ser más feliz, nunca debe faltar la actitud y la disposición para enfrentarnos al día con buena cara. Priorizando las cosas que más nos importan, adquiriendo hábitos que nos resultan placenteros y procurando potenciar los pensamientos positivos ya estamos haciendo mucho por nuestra propia felicidad. Además, considera que un truco fundamental es el de crear una ilusión positiva que te ayuda a ignorar ciertas cosas que luchan en contra de tu bienestar:
Ignora los juicios de los demás

Las personas felices están seguras de sí mismas, de lo que son y de aquello en lo que creen. Hacen un esfuerzo consciente en no dejar que los juicios ylas opiniones de los demás afecten a su estado de ánimo o a sus preferencias en la vida. Se centran en sustituir la autocrítica por compasión y no dejan que las opiniones de los demás tengan cabida en su cabeza.

Ignora las preocupaciones acerca de aquello que no puedes cambiar

No gastes tiempo y energía preocupándote por cosas que no te competen o sobre las que no tienes influencia alguna. Tu inquietud no mejorará para nada la situación que te tiene en vilo y sólo aumentará tu nivel de estrés, tu obsesión con el problema y la frustración por no poder hacer nada al respecto. Deja el problema estar y céntrate en aquello sobre lo que realmente tienes alguna influencia.
Ignora el sufrimiento de tener que trabajar duro para obtener lo que deseas

Las personas felices están seguras de sí mismas, de lo que son y de aquello en lo que creen

Las personas felices se crecen ante un reto y disfrutan de su día a día a pesar de los obstáculos que encuentran en su camino. Además, cuanto mayor y más difícil sea el esfuerzo destinado a conseguir lo que deseas, más sentirás que habrá valido la pena.
Ignora la comparación obsesiva con los demás

Busca rodearte de gente valiente e inspiradora, que te aporte el coraje y la ambición para mantenerte en el camino que deseas. No compares tu vida con la de los demás ni evalúes tus éxitos y fracasos en función a los otros. Halonen insiste en que esto es especialmente importante en la era informática en que vivimos, donde todo el mundo puede fardar (con o sin motivo) en las redes sociales. Que alguien suba una foto feliz o disfrutando no significa que se halle en ese estado las veinticuatro horas del día.

Debes evaluarte sólo en relación contigo mismo y mejorar la persona que eras ayer, pero olvida en qué lugar estás en función de los demás. La gente feliz lo hace, y le funciona.

lunes, 2 de junio de 2014

DECÁLOGO PARA EMPRENDER CON ÉXITO...



Al calor de la crisis el emprendimiento se plantea como una de las salidas de quienes terminan los estudios o acaban de dejar atrás el trabajo de toda una vida. Montar un negocio propio no es algo nuevo en una economía en el que las Pymes representan más del 90% del tejido empresarial, pero en los últimos tiempos, plagados de dificultades, requieren de nuevos métodos y de ideas innovadoras.

Las dificultades a la hora de encontrar financiación para iniciar un nuevo negocio son uno de los grandes problemas con los que se encuentran los emprendedores por el riesgo que suponen sus operaciones según el criterio de análisis de la banca tradicional. Según el informe GEM España (Global Entrepaneurship Monitor), en nuestro país la tasa de actividad emprendedora alcanza sólo un 5,7% y viene motivada en 72,3% por la propia oportunidad de poner en marcha un nuevo proyecto, mientras que un 25,6% se debe a la necesidad por la falta de empleo.

En este contexto, desde Gedesco se ha elaborado el «Decálogo para emprender con éxito» en el que se recogen 10 claves básicas paraponer en marcha un nuevo negocio de forma óptima y que recoge los siguientes puntos:

1. Haz algo que te apasione. Este ‘mantra’ de Steve Jobs tiene todo el sentido a la hora de lanzar un negocio. Tendrás que dedicar muchas horas y mucho esfuerzo para sacar adelante tu empresa así que, ¿por qué no disfrutar por el camino?

2. Busca un equipo que esté en el siguiente nivel. Tu empresa necesitará evolucionar rápidamente para competir, así que rodéate de gente que está preparada para competir en el siguiente nivel empresarial. Busca perfiles complementarios.

3. Céntrate en la necesidad del cliente, no en el producto. Los mercados se mueven rápidamente y tu fuerza está en ser el mejor en servir a tus clientes. Si te centras en el producto puede llegar una innovación que te deje fuera de juego y, entonces, estarás perdido.

4. La ejecución es lo más importante. Una buena idea es solo el comienzo. Lo que diferencia a una empresa de éxito de aquella que no lo tiene es la capacidad para llevar esa idea a la práctica de la mejor manera.

5. Céntrate en hacer algo mejor que la competencia. Cuando eres un nuevo competidor en un mercado es muy importante focalizarse en cubrir de forma excelente un aspecto esencial para los clientes.

6. Comparte tu idea. Tus conocidos y los expertos pueden ayudarte a afinar tu modelo de negocio y te ayudarán a encontrar capital para llevarla adelante. No tengas miedo, ¡nadie va a robarte tu idea!

7. Fórmate y conoce el sector. Haber estado previamente en el sector de tu nueva empresa hará que no caigas en errores de principiante y te dará valiosos contactos a la hora de hacer clientes, proveedores y socios. Si no tienes experiencia, busca un socio que te acompañe en el camino.

8. Cuida los gastos y la tesorería. Empieza con los menores costes posibles. Ese dinero puede ser básico para darte una segunda oportunidad para tu negocio si tus previsiones iniciales no se cumplen.

9. Haz acopio de perseverancia. Nadie ha dicho que crear una empresa sea fácil. Tendrás que luchar mucho y echar muchas horas, pero es un esfuerzo que te dedicas a ti mismo.

10. No abandones la visión positiva. Convierte los problemas en alegrías, en oportunidades de retarte y mejorar. Huye de excusas que empiezan por ‘es que’, ‘no se puede’ y ‘no lo hago porque’.

domingo, 1 de junio de 2014

Motivación: ATLÉTICO DE MADRID - Celebra lo que eres...

Un auténtico vídeo de motivación para cualquier ámbito de la vida... Muy bueno!!