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miércoles, 23 de septiembre de 2015

No hay despedida si hay vida!

Como todo comienza, todo termina; como todo lo bueno viene y va, así lo malo que viene se irá. Pensemos así y comencemos por caminar, pase siempre lo que pase. Porque de caminar, y no parar, se trata.

Ver sufrir a alguien, por esas incertidumbres que marcan las enfermedades, es algo espantoso. Compruebo lo vulnerables que somos y, sobre todo, me he dado cuenta de lo pésimo que uno es como coach (ya era hora), sobre todo con aquellas personas que le importan. 

Sentir. Que te toque el sufrimiento y el desanimo, te bloquea tanto que en momentos así eres incapaz de ayudarte hasta a ti mismo.

Pero también aprendo de las circunstancias: si hay una mínima o pequeña posibilidad de que algo salga bien, hay que aferrarse, luchar y creer en ello con todas las fuerzas. 

Todo y nada puede ser de igual manera. Hay que evitar los sufrimientos mentales, esos dobles sufrimientos que nos genera la negatividad, dentro de lo posible.



Uno empatiza con personas de todo tipo, nunca he sabido muy bien por qué, o sí. Siempre pienso que son especiales, diferentes, por un motivo u otro. Son de esas personas que se cruzan en nuestro camino y, sin pensarlo, se unen generando una relación de amistad, casual pero intensa.

Conozco a G desde hace poco más de cuatro años. Nos presentaron en una exposición de arte de un amigo común y, tras charlar sobre temas culturales y tomar algún vino juntos, comenzamos a entablar una magnífica amistad.

G es un hombre sabio, culto y amante del arte, sobre todo la pintura. Es un hombre elegante a su manera, entre quijote y bohemio. Despierta paz y genera, cuando estás con él, un estado de bienestar que se contagia.

En estos años he aprendido más de pintura con él que en toda mi vida. Cada vez que nos hemos visto me ha descubierto un nuevo pintor y me ha enseñado a valorar esas pequeñas obras artísticas. 

Pero G es mucho más. G es un buen hombre, siempre tratando de aconsejarme y deseoso de compartir momentos y proyectos juntos.

Hace tres años G tuvo que ser intervenido de un cáncer de páncreas. Recuerdo que el día de antes de la operación, ya en el atardecer, compartimos uno de esos vinos amables junto a otros amigos y, recuerdo también, cómo me marché a casa pensando en la fuerza y vitalidad de aquel hombre que ya tenía por amigo.

La operación fue bien y, tras todo el protocolo que duró unos meses, volvimos a comenzar a vernos y seguir hablando de posibles proyectos juntos. 

G es todo fuerza y vida. Le encantó la idea de mi proyecto #versosdArte. Comenzó a enseñarme el mundo de la venta del arte, hicimos alguna visita para valorar obras; él las investigaba de tal manera que no había posibilidad al engaño, nos reímos juntos de algún desaprensivo. 

Pero los dolores volvieron a aparecer. Insistieron. Volvió a pasar por el quirófano pero no se iban. Las molestias se le hacían insoportables pero allí estaba siempre, visitándome como mucho cada mes, si mis viajes lo permitían, para ponernos al día en todo.

G era consciente de su enfermedad, pero estaba luchando y viviendo en esa posibilidad que tenía de vida.

Todas las semanas le enviaba un mensaje por teléfono para preguntar por esos dolores, si los iba venciendo. El último día que estuvimos juntos noté que había mejorado y su mirada buscaba la vida mientras me hablaba de tal o cual investigación que estaba realizando sobre la autenticidad de alguna obra de arte. 

El 5 de agosto me respondió el último whatsapp. A partir de ahí no respondía y tampoco leía los que le enviaba. Le llamé al teléfono varias veces y tampoco había manera. A partir del 20 de agosto comencé a pensar en lo peor, en eso que uno no quiere pero que es inevitable de no pensarlo. No sabía qué hacer. No tenía a quién llamar. Conocí en una ocasión a su hija pero no tenía su teléfono. Cada día que pasaba me recorría la angustia. Yo estaba con las incertidumbres de casa, pero tenía que encontrar la manera de contactar con algún familiar de G y saber qué había ocurrido.

Al final del verano me entró una llamada en el teléfono de un número desconocido para mi. Como suelo hacer en estos casos, no contesté y esperé a que dejase mensaje en el contestador en caso de ser importante. Así fue. Mi sorpresa fue mayúscula y la alegría me recorrió todo el cuerpo en un primer momento.

- José Luis, soy G. Si escuchas este mensaje, por favor, llámame a este teléfono con urgencia. Es muy importante para mi.

Tras escuchar su voz seria, entre cortada, la alegría se convirtió en un escalofrío.

- G, pero... ¿cómo estás? ¿qué tal va todo? No sabía de ti, estaba preocupado.
- Mal José Luis, no va nada bien.

Es como si no quisiera escuchar lo que preveía me iba a decir.

- Pero ¿continúan los dolores?
- Estoy acabando José Luis. Prácticamente no tengo movilidad. Lo único que me funciona es la mente. Me he trasladado del hospital a casa porque en el hospital ya no pueden hacer más y yo no hago nada allí. Llevo una petaca de morfina para el dolor y sé que esto se acaba.
- Pero qué dices G.
- Sí amigo José Luis, esto es así. La vida es así. Te llamo porque me gustaría verte y despedirme de ti.


'Despedirme de ti'. Creo que en ese momento no fui consciente de estas palabras.


- Claro que nos vemos, inmediatamente, pero para darnos un abrazo.
- Me hubiera gustado compartir más tiempo contigo y seguir construyendo una amistad más intensa, pero no puede ser José Luis.
- Deja de hablar así G. Tú no eres dueño del tiempo, nadie lo somos.
- Estoy ordenando todo, tengo la mente en perfectas condiciones, y eres una persona muy especial para mi. Te agradecería verte.
- No me tienes que agradecer. El sábado estoy junto a ti.

Curiosamente uno aprende de la vida pensando en la muerte. No estamos preparados, no estoy preparado para algo así.

Mientras haya vida no hay una despedida. El último adiós no se debe dar nunca.

Estuve con G en su casa, en su estudio. Tras darle un fuerte abrazo me he senté frente a él.

Sus primeras palabras, llenas de emoción, fueron las mismas, pero uno frente al otro.

- José Luis, siento no tener más tiempo para compartir contigo y que nuestra amistad se intensifique.
- Pero te repito que tu no eres dueño de tu tiempo G.
- Esto me ha pillado por sorpresa. Necesitaba un poco más de vida para terminar algunas cosas. Yo sabía de mi grave enfermedad pero, aunque mínimas, había posibilidades.
- G, no hables así. Estás aquí.
- Tengo la mente bien y eso me permite pensar. Estos días estoy ocupado en dejar las cosas lo mejor ordenadas y preparadas a mi familia.
- Si tienes la mente funcionando tienes vida G. Uno se va, incluso en vida, cuando la mente deja de moverse.
-  Sabio y brillante como siempre. Acerté contigo, eres especial. He tirado mi anterior teléfono y en este me he quedado con tan solo diez números. Uno es el tuyo. Son de las personas que me importan.

Escuchar estas palabras y mantener la emoción en el cuerpo sin que salga es algo tan difícil como imposible.

Traté de ir cambiando la conversación para hablar de otras cosas. Conseguí su sonrisa en alguna ocasión.

G es un poco budista, lo sé. Hemos hablado de ello. Sé que está mucho más preparado para afrontar su final de lo que otros lo estamos.

- José Luis, haz lo que te gusta, no pierdas tiempo. Dedícate a tu familia, a tus amigos, a tus versos y aquello que te hace feliz.
- Llevas razón G, pero hasta que la vida no nos sacude no nos damos cuenta de ello.
- Yo he vivido intensamente, he disfrutado. No me quejo. Me ha faltado un poco más, sobre todo disfrutar de tu amistad.
- Estás aquí G, leche. No te has ido.
- Me voy amigo. Estoy aligerando el equipaje. Tendemos a cargarnos de cosas y más cosas que luego no podemos portar. Aligera en lo que puedas tu equipaje José Luis y vive.

A unos les falta tiempo para vivir y otros lo desaprovechamos cada día.

Aunque no lo sepa, G ha sido capaz de hacer fácil lo difícil. En su mirada hay vida, más vida que en muchos porque su deseo es tiempo.

Es consciente de que le está llamando su Buda, su Dios personal, pero como caballero que es, trata de hacerlo como ese gentleman virtuoso que siente.

Traté en todo momento de seguir hablando de futuro con él.

Nos abrazamos pero decidí no despedirme de él. No pienso hacerlo. 

Nuevamente, en el tiempo que charlamos desde entonces me deja una y otra lección. Una más siempre, de esas muchas que me ha ido dejando lo que hemos caminado juntos. De momento, siempre, una lección de vida.

No hay despedida si hay vida.

José Luis Moreno
Coach #DVida


lunes, 14 de septiembre de 2015

Steve Jobs y 12 reflexiones para la inspiración.

Las 12 reflexiones son las siguientes:




1. Foco y Pasión. “Enfocar tiene que ver con decir que no” (Jobs, 1997). El Foco es condición necesaria (“sin Foco, no puede haber Pasión”, escribe Ernesto); la Pasión es lo marca la diferencia.


2. Los clientes no saben lo que quieren hasta que se lo das. La Innovación no va de preguntarle constantemente a los clientes sobre lo que necesitas, sino de basarte en tus principios, ofrecer algo nuevo y comprobar que a los clientes les encanta. Henry Ford decía que los clientes de su época, de haber sido preguntados, habrían pedido un caballo más rápido.


3. Si no están dispuesto a devorarte a ti mismo, un competidor lo hará por ti. La canibalización, tan temida por el marketing, ocurrirá te pongas como te pongas. Mejor que sean tus propios productos los que dejen obsoletos a tus éxitos.


4. Has de vivir en la intersección entre las ciencias y las letras. Es lo técnico (la tecnología es el trampolín del talento) & lo humanista (el respeto por los demás). El pensamiento & la acción. Para crear productos rompedores, el conocimiento ha de ser multidisplinar.


5. Para los jóvenes, el mundo entero es un mismo lugar. Es la globalización: una realidad multicultural, diversa.


6. Gestionar el talento es rodearse de los mejores. Jobs buscaba la excelencia a través de personas excepcionales, y seguía el refrán anglosajón “si pagas cacahuetes, solo tendrás monos”.


7. La obsesión por controlar todos y cada uno de los detalles de la experiencia del usuario. “¡Es la experiencia que vive un consumidor al utilizar un producto la que marca la diferencia!”. Lo que realmente importa es la emoción (lo que te hace sentir), la recompensa inmediata, la gratificación profunda. Desde el ritual de desembalaje al inicio del funcionamiento. Ese disfrute del usuario no se improvisa; se diseña.


8. Minimalismo: menos es más. Se trata de eliminar todo lo superfluo. La admiración de Steve Jobs por lo zen y por el diseño intuitivo nos han enseñado la importancia de resaltar lo esencial.


9. El diseño de productos tecnológicos como proceso creativo. “Donde no hay nada que inventar, el auténtico innovador reinventa”. De las soluciones técnicas al diseño integral de productos innovadores.


10. “Piensa diferente” es más que un eslogan. En palabras de Jobs: “Apostamos por nuestra visión en lugar de hacer productos seguidistas”. La clave no está en decir que pensemos diferente, sino en realmente hacerlo. “Tu tiempo es limitado, así que no lo malgastes viviendo la vida de otra persona” (Discurso de Stanford, 2005).


11. Alma y raíces. Saber de dónde procede el diseño es importante. El alma no es una etiqueta, sino algo nuclear. Dar sólidas raíces a los productos y servicios asegura marcas duraderas.


12. “Campo de distorsión de la realidad”: si actúas como si algo fuera posible, acabará siéndolo. “La actitud es casi todo”.



lunes, 7 de septiembre de 2015

Evaluar tu Inteligencia Emocional.



Estas son una serie de preguntas que, según Daniel Goleman, te ayudarán a comprobar tu propia mezcla de puntos fuertes y limitaciones en Inteligencia Emocional.

  • ¿Eres habitualmente consciente de tus sentimientos y de por qué te sientes de esta manera concreta?
  • ¿Eres consciente de tus limitaciones y de tus puntos fuertes como líder?
  • ¿Puedes manejar tus emociones más acuciantes? Por ejemplo, ¿puedes recuperarte con rapidez cuando te sientes molesto o te estresas?
  • ¿Puedes adaptarte sin problemas a los cambios?
  • ¿Mantienes tu atención en tus principales objetivos y conoces los pasos a dar para llegar a ellos?
  • ¿Puedes percibir habitualmente los sentimientos de aquellos otros con los que interactúas y comprender su modo de ver las cosas?
  • ¿Posees un don para la persuasión y para utilizar tu influencia de un modo efectivo?
  • ¿Puedes dirigir una negociación hasta conseguir un acuerdo satisfactorio y ayudar a solucionar los conflictos?
  • ¿Trabajas bien en equipo o prefieres hacerlo por tu cuenta?

miércoles, 29 de julio de 2015

'Ilusión' por José Luis Moreno



La ilusión es fundamental en la vida y, cómo no, es esencial siempre que se emprende un proyecto, sea el que sea. 

Todo es cuestión de ilusión.  Ilusión, es lo que no debemos dejar de desprender, como si del mejor perfume se tratara, a los que nos rodean porque eso multiplicará también su compromiso e ilusión.


He hablado innumerables veces de lo importante que es la ilusión y la aptitud positiva. 

No me canso de repetírselo a mis coachees, a mis clientes, ni me cansaré de escribirlo por aquí. Una vida plena es aquella que está acompañada de ilusión por algo, por lo que sea. Y si a esa ilusión vital, le unimos  una aptitud positiva, esa persona es invencible. 

Ilusión y aptitud, cualidades necesarias para enfrentarnos con garantías a cualquier reto que nos pongamos u obstáculo que nos aparezca.

En nuestro caminar, cuando algunos nos vean, sientan o presientan, de nuestra ilusión por las cosas, de nuestra aptitud positiva ante la vida, se convertirán en esos vampiros capaces de absorber nuestra energía. Esos que constantemente intentan negativizarte desde su amargura vital.

Lo mejor es inmunizarte. Si persisten, el mejor matavampiros es la sonrisa, ignorarlos y apartarte de ellos.

Las personas ilusionadas, envueltas en aptitud positiva, suelen estar totalmente inmunizadas a esos vampiros negativos que merodean por ahí, esos que revolotean desanimados y amargados tratando de contagiar su aptitud negativa al resto.

La vida hay que verla, simplemente, como una oportunidad. Hay que tratar de vivir el momento y,  transmitir nuestras emociones positivas al resto. 

Debemos rodearnos, estar cerca de personas así. Personas que nos contagian esa energía positiva. Del resto, lo más alejados posible.

Nada es fácil y todo, por mínimo que sea, requiere de esfuerzo y sacrificio. Pero todo es más fácil si la aptitud es positiva.

Si quieres conseguir algo, lo que sea,  te tienes que arriesgar, no hay otra forma de llegar. Saldrá bien o saldrá regular, pero si no saltas jamás sabrás cómo caerás. Y si caes mal, pues a levantarse otra vez.

Luego vendrán aquellos que si sale bien dirán, o creerán, que todo ha sido cuestión de suerte  o, incluso, que te lo han regalado, que no te ha costado nada; o esos vampiros fumados que, si ha ido mal, escupirán sus famosas perlas: "ya te lo decía yo".

Las personas con mentes  emprendedoras, ilusionadas, con una aptitud siempre positiva, inquietas, dispuestas al riesgo, aportan valor en todo y a todo. Personas así son las que se necesitan y no tanto ñoño o quejica o vividor de la subvención y el cuento.  

Y quién no lo entienda, pues eso, que siga disfrazado de vampiro chupasangre.

Asistir a un proyecto que nace siempre es asistir a una nueva ilusión.

Y eso ya es un éxito.

José Luis Moreno
Coach
@jlmorenot
#coachingDVida
#liderandoT

lunes, 27 de julio de 2015

Empleo pasados los 45.

12 claves para HACER VALER tu experiencia



Si quieres estar en la órbita de los cazatalentos o conseguir que en tu organización te valoren por lo que sabes y no por tu veteranía en el puesto, debes tener en cuenta todas o alguna de estas recomendaciones: 

1. Actitud, ganas y empuje. Da lo mejor de ti mismo. Ni lo sabes todo ni eres el mejor de mundo. 

2. Participa en foros profesionales de intercambio; ayuda a formar a los jóvenes, escribe sobre tu profesión y actúa como mentor. 

3. Si tienes un puesto de mando, ejércelo desafiando al tradicionalismo: solicita ideas a todos para resolver problemas, crea task forces para lanzar proyectos, marca objetivos de mejora desafiantes, involucra a tu equipo y comparte información.

4. Mantén el enfoque tecnológico, experimenta con nuevas herramientas. La tecnología va más rápido que las personas; aunque es imposible estar al día de todo, sí que es necesario pasar del mundo analógico al digital con solvencia. 

5. Contempla las situaciones con perspectiva, mira más al medio y largo plazo. 

6. Explota la honestidad y la ética profesional como valores diferenciales. 

7. Saca partido a tu experiencia con resultados en distintas organizaciones, sectores y áreas. 

8. Quédate muy pegado al negocio, conoce los clientes, mercados, etcétera. No te centres sólo en el producto o servicio. 

9. No esperes a la jubilación como la gran salvadora. Demuestra que tienes ganas de seguir aportando al nivel que decidas o puedas. 

10. Aumenta tu flexibilidad. Esto supone incluir nuevos modelos de colaboración, en los que lo importante no es el empleo, sino el trabajo. 

11. Incorpórate o potencia tu participación en el mundo de las redes sociales. Participa en él, así como en los entornos colaborativos. 

12. Si los objetivos de la empresa no se alinean con tu objetivo personal, plantéate seriamente un cambio de trabajo. 

Información elaborada a partir de los datos facilitados por Ackermann Consulting, Be-UP, Fontenla Consulting, Experis Perm, People Excellence, Persona, Pharos y Juan F. San Andrés.

lunes, 20 de julio de 2015

Principios básicos del liderazgo según Giuliani.



Algunos de los principios básicos de Giuliani para triunfar como líder son: 



  • Tener creencias firmes y capacidad para comunicarlas.Los grandes líderes influyen en los demás por medio a sus ideas. Por lo que deben tener claro qué representan y tener habilidades para comunicar sus creencias adecuadamente. 
  • Aceptar su responsabilidad. Los líderes sirven de ejemplo para los demás cuando desempeñan tareas con honestidad y cuando asumen su responsabilidad. Los líderes eficaces aceptan de buena gana que se les impongan más responsabilidades, pero creen que no deben ser los únicos en asumirlas. 
  • Rodearse de gente valiosa. Los líderes que resultan ser más eficaces son aquellos que tienen bajo sus órdenes a personas talentosas que los motivan y les proporcionan retos y oportunidades para desarrollarse laboralmente. 
  • Estudiar, leer y seguir aprendiendo por cuenta propia. Los líderes no deben dejar que las decisiones importantes las tomen los expertos. Los mejores líderes son personas que nunca dejan de aprender porque, según Giuliani, “encuentran tiempo para poder estudiar a conciencia”. 

Giuliani enfatiza en el hecho de que el liderazgo no es algo que sucede por fortuna, sino que es algo que se puede aprender y desarrollar con la práctica, estudiando las ideas de liderazgo y las conductas de los grandes líderes.

viernes, 17 de julio de 2015

'Estamos...' por José Luis Moreno

Pasan los días, no valen los lamentos. Todos tenemos dos oportunidades al levantarnos: aprovecharlos o desaprovecharlos. Y tenemos esas dos oportunidades por algo esencial y fundamental: que Estamos.

Los caminos no son fáciles, nadie dijo que lo fueran,  y aunque pesen los kilómetros recorridos,  siempre nos van a enriquecer.

Tras la jornada llegas a casa, ya en la noche, y muchas veces miras el cielo antes de entrar y cerrar la puerta.  Mirando hacia arriba hacemos esas preguntas, difíciles, a las que somos incapaces de encontrar respuestas. 

La única respuesta que siempre obtienes es esta: ¡estás!.


Estar es lo más importante porque estando, siempre puedes. 


No puede más quién no merece, puede quien personalmente sabe que puede, aunque nos pongan los mayores obstáculos en el camino.

Y así se siente el mayor privilegio, que es el de estar vivo, aquí, ahora, en un día como este. 



Y sólo puedes dar gracias. Agradecer por estar.

Repasar cada día dando gracias.


Porque nuestros padres están vivos y todavía puedes ganar tiempo y sentirlos: y estamos.

Porque seguro que hoy habrás recibido una de esas fantásticas noticias de alguna de esas personas que aprecias y te habrás alegrado: y... estamos.


Porque todavía tienes tiempo de tomar tus propias decisiones y elegir tu camino: y... estamos.

Porque de seguro, en el trabajo, habrás  mantenido alguna reunión con personas de esas que te aportan algo:  y estamos. 

Porque habrás compartido algún rato con tu mejor Amigo, y te habrás reído con él del resto del mundo: y... estamos. 

Porque por muchos problemas que tengas siempre lo más importante es: ... que estamos. 

Porque en algún momento habrás abrazado a alguien querido: y... estamos. 

Porque al llegar a casa tu familia, tus hijos, te habrán hecho sentir que eso es lo único importante: y... estamos. 


Porque por mucho que algunos quieran ponernos zancadillas en el camino, nosotros, si caemos nos levantamos porque: estamos.

Estar hoy, aquí, ahora, es lo más hermoso e importante que nos puede ocurrir. Aquí, ahora, tenemos una nueva oportunidad.

Y cuando escribo estas líneas, porque estoy, y no sé por qué las escribo, pienso que, con todos estos momentos que nos ofrece el día, para qué vamos a pensar en gilipolleces. 

La vida es una sonrisa.

sí... Estamos.

José Luis Moreno
@jlmorenot
Coach Personal
#liderandoT

lunes, 13 de julio de 2015

'¿Es tiempo de poetas?' por José Luis Moreno

El cielo grisáceo que amanece, las lluvias otoñales nos despiertan a todos el estado melancólico.

Somos de carácter latino, amamos el sol y la luz que nos genera fuerza y energía positiva. Pero en estos días así, de tenue oscuridad, también debemos buscar y encontrar esa belleza poética que se encuentra arropada por las nubes.

Todos tenemos nuestros días. Unos buenos y otros no tan buenos. Desterremos lo 'malo' de nuestro pensar y de nuestro vocabulario.

Parece vamos arrastrando picos emocionales todo el año, como esa montaña rusa que es la vida, y llegados a estos meses, nuestro estado emocional enloquece.

Son momentos en los que exageramos manías y delirios. Momentos en los que nos echamos demasiadas culpas. Son esos momentos en los que cansa en la vida todo. 




Es posible que sea la edad, los excesos, la estupidez acumulada, la gilipollez que rodea o, simplemente, ese instante que acumula una burbuja de espuma mal avenida. 


Son esos momentos en los que uno no sabe si seguir o romper, si explotar y novelar su historia o, tal vez, desaparecer del entorno y llegar a morir en la felicidad de la dicha, junto aquello importante que has ido dejando abandonado por la nada. 

Son esos momentos que escuecen, que te arreglan y desarreglan según el instante. Esos momentos que te invitan a pensar más de lo normal.

Hay que pensar. Debemos pensar.

A veces parece que todo nos viene bien, que aguantamos con todo el peso a la espalda pero, tras unos cuantos kilómetros caminado, nos damos cuenta de la realidad: que o vamos aligerando la mochila o nos quedamos a mitad del camino.

Llega uno a la conclusión, y nunca es tarde, que los poetas somos unos imbéciles de la vida; que los idealistas sólo valen para anuncios de IKEA y que el humanismo pasó a la historia de esos que viven de la indigencia intelectual.

La vida es otra cosa. 

La vida, socialmente hablando, parece que te aconseja, que te lleva en volandas, a ser el mayor hijo de puta para triunfar, a envidiar constantemente al de al lado, a putear al vecino o tratar de intoxicar emocionalmente a quién no lo merece; la vida, parece, te lleva a ese egoísmo de sólo pensar en uno mismo y al navajeo constante al amigo que se preste a serlo. Parece ser que ese es el éxito en la vida o la característica habitual del que triunfa en ciertos ámbitos. 

Y entonces asumes que no tenemos cabida los poetas. 

Los poetas terminan escribiendo versos en un banco del parque o en el metro. Como yo, que suelo terminar la tarde y el día escribiendo líneas como esta en una libreta, en el vagón de la C4 que me lleva a casa, rodeado de otros muchos poetas, de verdaderos poetas de la vida, que cada día suben y bajan sudando la gota para intentar llevar alguna miga de esperanza a sus casas. 

Y ¿quién es el privilegiado? 

Sin duda lo son todos ellos que sonríen a la vida porque consiguen hacer de la vida un poema lleno de versos libres. Tal vez no hayan tenido ese absurdo privilegio del exceso material, pero sí del poético y espiritual que te da la vida plena. 

Y ese es el verdadero valor. 

¿A quién prefieres? A ese que calla porque está dónde está sin valorar lo que tiene, o ese que habla porque nadie le puede hacer callar ya que sus grandes valores son sus versos. Yo lo tengo claro.

Los versos libres, ajenos al liberalismo individualista de boquilla, perduran y cuando mueren, viven. 

Eso es poesía porque la poesía es vida. Y la vida poética es plena siempre.

Y sí, en días así, nublados, que podrían parecer tristes, los poetas de la vida buscamos la belleza en las gotas que bañan las hojas de los árboles, en ese caminar pausado abrazado por el viento, en la mirada de un niño o en esa sonrisa furtiva que me regala aquella chica.

Los poetas son capaces de alimentar emociones y conseguir en un instante convertir la oscuridad en besos de alegría.

Te invito a que busques en tu día a día esos versos que mereces.  

Sí, es tiempo de poetas.

José Luis Moreno
Coach Personal
@jlmorenot

miércoles, 8 de julio de 2015

'¿Por qué no ahora?' por José Luis Moreno



Termino algunos días, y me gusta,  con esas sensaciones cerebrales que son extrañas y que de vez en cuando aparecen. 

No sé si son simples dudas o son pensamientos que saltan y golpean la cabeza, tratando de salir al exterior disparados. También puede ser un calentamiento de la masa cerebral provocado por una elevada temperatura psicoemocional. 

El caso es que  me hace reflexionar, pensar y, lo que es más importante, provocarme, pellizcarme a mi mismo.

Todos deberíamos hacer este ejercicio: pellizcarnos de vez en cuando, incluso provocarnos un pequeño daño interno. 

Siempre propongo hacer lo más básico, aunque sólo fuera una vez en nuestra vida: deberíamos escribir en un papel si la vida que imaginamos como maravillosa es realmente la que vivimos.

Normalmente, y lo sé por los ejercicios y sesiones de coaching que llevo a cabo, la respuesta es negativa: No. 

Casi todos vivimos una vida que no es la que nos satisface. Pero nos conformamos.

¿Tiene sentido la vida que llevamos?

Lo curioso de todo, lo simple, es que nunca es tarde para conseguir tener esa vida que anhelamos. 

Nos ponemos excusas muy variadas para no salir de nuestra zona de confort. Nos enviamos mensajes a nosotros mismos como ese que dice que "ya a mi edad para qué voy a luchar". Nunca es tarde. 

Si no vivimos, o no hemos conseguido, aquello que alguna vez soñamos, nunca es tarde para ir a buscarlo.

Por qué no paramos un instante y pensamos en nosotros, en lo que hacemos o en lo que nos gustaría hacer mañana, pasado o dentro de unos años.

Seguro que, a lo largo de nuestro camino, nos hemos encontrado con muchos obstáculos que nos han ido desmotivando. Han aparecido muchos de esos diablillos tóxicos que han encontrado el momento para confundirnos y decirnos eso de que "¿para qué!!"; seguro que hemos dejado de pedir muchas cosas, por miedo a recibir un no por respuesta. Seguro que hemos dejado de aprender, o de utilizar lo aprendido, porque pensábamos que estábamos perdiendo el tiempo.

¿Vivimos o sobrevivimos?

A lo mejor es el momento de vivir esa vida que hemos imaginado.

Somos nosotros los que hemos creado todo lo que hemos vivido y sido hasta ahora. 

¿Por qué no creamos el futuro que queremos?

¿Por qué no redefinimos nuestra vida?

Tenemos vida, tenemos tiempo.

¿Por qué no nos miramos dentro y cambiamos nuestros hábitos, nuestra manera de pensar, nuestra forma de hacer las cosas y volvemos a ilusionarnos por algo? 

Ilusión.

Nos hemos acostumbrado a vivir de una determinada manera y no queremos cambiar, aunque no dejamos de quejarnos.

¿Queremos algo diferente? Entonces está claro que debemos cambiar y hacer las cosas de manera diferente a como las hemos hecho hasta ahora.

Si buscamos un determinado objetivo, no vendrá solo a nuestros brazos. Hay que trabajar y buscarlo.

Es verdad que lo fácil y cómodo es vivir sin pensar demasiado; dejar que todo siga igual.

A lo mejor ha llegado el momento de correr riesgos. La vida nos ha envuelto en una comodidad privilegiada pero, está claro que no nos ha llenado lo suficiente. 

Hemos ido dando tumbos, de un lado a otro, dirigidos o teledirigidos, más o menos cómodos o incómodos, hasta que surge esa protesta que viene provocada, normalmente, por la falta de motivación o de ilusión en nuestra vida.

¿Cuántos proyectos y emociones han quedado en pensamientos?

¿Cuántas ilusiones se ha llevado el viento mientras caminábamos, llenando nuestra cabeza de esos pensamientos y deseos? "Y si... y si...?" 

Todo ha quedado en ese "y si...?" porque no ha habido ningún paso adelante.

¿Por qué no ahora?

¿Por qué no hacemos las cosas y ya está? 

¿Por qué no nos dejamos de culpar, de mirar atrás y simplemente nos ponemos manos a la obra como si viviésemos de nuevo?

¿Por qué no analizar nuestra vida y lo que es importante para nosotros?

¿Por qué no reajustarnos?

Acción. Manos a la obra. No te pares.

Decidamos nuestro objetivo y organicemos nuestra vida alrededor de él.

A lo mejor no conseguimos lo que queremos porque hasta ahora hemos sido incapaces de pararnos a pensarlo y definirlo. 

Para, piensa y escribe lo que quieres. Trabaja por ello.

Focalízalo, visualízalo, tenlo claro, detalla todo lo que puedas tu objetivo y ve a por él.

Cree en ti. La vida es una oportunidad.

#LiderandoT

José Luis Moreno
Coach Personal
#coachingDVida
#liderandoT

lunes, 6 de julio de 2015

10 factores claves para el éxito.

Francisco Alcaide, autor de los éxitos ´Tu futuro es hoy’ (2ª ed.) y ‘Aprendiendo de los mejores’ (8ª ed.), nos regala los “10 factores claves para el éxito”:



1. Si quieres lograr algo grande, no pienses en términos racionales. El autor cita a Robert Fritz (‘El camino de menos resistencia’): “Si limitas tus opciones a lo que parece posible o razonable, te estás desconectando de lo que realmente deseas y tendrás que conformarte con mucho menos”.

2. Puedes triunfar en cualquier cosa que te propongas. “Naciste para ganar, pero para ser un ganador tienes que planificar cómo ganar, prepararte para ganar y esperar ganar” (Zig Ziglar).

3. No puedes ganar un juego que no has definido. La causa número uno por lo que una persona no consigue lo que quiere es que no sabe lo que quiere.

4. Haz una cosa mejor que el resto. En palabras del gurú de la motivación Tony Robbins: “Toma una actividad cualquiera, cualquier arte, disciplina y actividad. Tómala y llévala al límite, llévala más allá de lo que haya ido nunca, exprímela al máximo… entonces la introducirás en el reino de la magia”.

5. Cada cosa que hagas, hazla con excelencia. “Ser excelente es una diferenciación en sí misma, porque poca gente está dispuesta a pagar el precio de la disciplina, el desgaste emocional y la paciencia que exige ser excelentes. Cuando eres excelente, la competencia se vuelve irrelevante”.

6. Tienes que verlo todo como una oportunidad.

7. No mires a los lados a cada paso. Porque entonces caerás en la envidia, en la crítica y en otros sucedáneos que quitan energía.

8. Comprométete con lo que quieras, pero comprométete.

9. No tengas prisa, todo lleva su tiempo. “Hay un equilibrio: cuanto más se eleva un árbol, más profundas son sus raíces”.

10. Ante todo, resistencia. “Quien resiste, vence”. 

miércoles, 1 de julio de 2015

'Vivir el ahora' por José Luis Moreno




Miré el camino, el largo camino, y fui incapaz de ver su final. 

Sólo se puede contemplar perfectamente aquello que nos rodea en el momento. 

¿Por qué preocuparme, entonces,  por lo que no veo?

¿Y si nos dedicamos a mirar por dónde pisamos, en vez de adivinar cómo será el camino más adelante?

Si en este momento, en vez de mirar, nos distraemos en la lejanía, podemos tropezar y caer. Podremos lesionarnos y no ser capaces de seguir avanzando, o hacerlo lentamente.

Pensar en más allá nos distrae.

No pensar en mañana y vivir hoy: es el argumento que nos ha de acompañar en nuestras vidas.

Solemos dedicar demasiado tiempo en pensar qué ocurrirá mañana y dejamos de vivir hoy.

El futuro siempre es incierto, es algo que nadie puede predecir por mucho que nos empeñemos. Ni siquiera sabemos si mañana viviremos para sentarnos aquí, como ahora, a escribir algunas de estas estupideces, tonterías o, simplemente, pensamientos varios que desean vagar en libertad.

Vivir el presente, ser conscientes de nuestro momento y dejar de deshojar margaritas, en busca de respuestas a un mañana que sólo el Eterno sabe si existirá.

La vida es simplemente eso: este instante, este momento.

Últimamente hablo con muchas personas que sienten preocupación por su futuro y sufren. Algunos sufren preocupados por el futuro de los demás, normalmente de esos que les importan o quieren. 

A mi me ocurre muchas veces y creo que por ello cada vez reflexiono más sobre esto.

Cuando nos embarga la preocupación sobre algo futuro, que no sabemos si será de una u otra manera, dejamos de vivir en los momentos presentes.

Hace años sufrí una experiencia así y creo que por eso cada vez aconsejo más el tratar de disfrutar el presente sin preocuparnos por el qué pasará mañana. En aquél momento pase un par de meses esperando algo que sabía llegaría más tarde o más temprano. Parece que mi mente prefería pensar que podía no llegar. Lo cierto es que no había ningún motivo para tal negatividad. No viví, no disfruté y, lo que es peor, hice que los que me rodeaban también se preocuparan en demasía por una situación mental mía. 

No supe vivir el momento y lo perdí.

¿Cuántos momentos perdemos? ¿Cuántos instantes presentes de felicidad con los nuestros, con nosotros, por preocupaciones futuras?

Es una estupidez. Si algo tiene que pasar, pasará. Si es bueno, fantástico; si no lo es, en ese momento se buscaran las soluciones en caso de que existan.

Vivamos hoy pues. No dejemos de vivir el ahora.

miércoles, 17 de junio de 2015

'Las cuatro Decisiones más importantes' por Enrique Rojas.

La vida es arte y oficio. Vivir es prever. Gestionar bien los grandes temas es clave. Y equivocarse seriamente en ellos trae consecuencias que se alargarán en el tiempo. 

La palabra decisión procede del latín decidere, que significa formar un juicio definitivo sobre algo, determinarse, resolver, elegir, comprometerse después de analizar una serie de alternativas y todo ello tras una cierta deliberación. Para mi las cuatro decisiones centrales de la vida son: ¿Qué quiero ser? ¿Con quién deseo pasar la ida? ¿Qué fundamentos y principios elijo para funcionar en la vida? ¿Qué tipo de amigos quiero seleccionar para tenerlos cerca?Voy a tratar de ir respondiendo a estas cuestiones. Me abro paso entre masas de pensamientos y voy a ir seleccionando una gavilla de ideas para adentrarme en el formato de esta tetralogía interrogatoria.

¿Qué quiero ser? Se trata aquí de la vocación profesional. Uno se decanta en este sentido cuando está en plena adolescencia y necesita abrirse en abanico y ver el panorama de posibilidades que se presentan delante de uno. Aquí entra de lleno el apasionante tema de los modelos de identidad, que no son otra cosa que personas que de un modo u otro conocemos y que nos invitan a seguir en esa dirección. El modelo es alguien atractivo, sugerente, que tira de uno en esa dirección con una acción magnética. El problema que tenemos hoy es que en los medios de comunicación hay pocos modelos de identidad sanos, realmente positivos. No digo que no los haya, sino que no aparecen. Esos medios están dedicados muchas veces a contar la vida y milagros de personajes rotos (pensemos en la corrupción) o que aparecen en revistas y periódicos, hablando de sus giros sentimentales, o de sujetos millonarios que enseñan su modo de vida y que no pueden presentarse como referentes. Un mundo poblado de personajes sin mensaje, que aparecen sin cesar.


Los primeros modelos de identidad son los padres. Ellos, con su conducta, trayectoria y ejemplaridad, van a ser los primeros esquemas de referencia. La verdadera educación empieza en la familia. Educar es una tarea de orfebrería psicológica. Y serán los padres los primeros en interesarse por la vocación de sus hijos y ayudarles a dirigirse hacia aquello para lo que realmente se sienten inclinados y valen, sumando y restando las posibilidades que aparecen ante ellos, con realismo e ilusión. Los triunfadores son los que disfrutan con su trabajo. Esta va a ser la primera gran cuestión de la existencia.

¿Con quién deseo pasar la vida? 
Me refiero aquí a la elección sentimental. Y vuelvo a lo que decía antes: uno se enamora cuando es demasiado joven y no tiene información y cultura suficiente para valorar el alcance de ese paso. Es la opción fundamental de la vida. Cuando el amor llega puede ser ciego, pero cuando se va es muy lúcido. Enamorarse es hacer una mitología privada de esa persona. Y verla como alguien especial y necesaria. El enamoramiento empieza por la admiración. Enamorarse es necesitar. Pero cuando uno es muy joven se detiene demasiado en lo externo, en la belleza y en todo lo que eso significa, sin ser capaz de calibrar y sopesar otras vertientes: el tipo de personalidad, la forma de ser, la capacidad de compenetración, los valores humanos que no pasan de moda y un largo etcétera. Somos una maquina de preferir; pero hay que acertar en el botón que apretemos. Definir es limitar.

En la etapa juvenil falta visión larga de la jugada. Deberíamos tener un manual de instrucciones para el amor, como un libro de texto básico, como sucede cuando uno se va a examinar del carné de conducir, pero con más enjundia. Porque no olvidemos lo fácil que es enamorarse y lo complejo que es mantenerse enamorado. Aquí entra de lleno lo que Goleman llamó la inteligencia emocional: saber mezclar con arte los instrumentos de la razón y el catálogo de los sentimientos. El amor es la poesía de los sentidos; la inteligencia, la nitidez de la razón.

¿Qué fundamentos elijo para funcionar en la vida? 
Se llaman fundamentos, a la razón de ser de nuestra vida, a los principios esenciales que la rigen, a la base sólida sobre la que se apoya todo el edificio personal. Ortega hablaba de la razón vital. Julián Marías del fondo insobornable. O aquel imperativo de llega a ser el que eres, de Píndaro. Todos ellos designan nuestra última realidad, nuestras verdades más íntimas y decisivas, el subsuelo de nuestra persona.

Es necesario descubrir el sentido de la vida. Dar respuesta a los grandes interrogantes: ¿de dónde venimos, a dónde vamos, qué significa el dolor y el sufrimiento y tantos asuntos que se deslizan desde aquí como una rampa deslizante. Eso es la educación y la cultura. Educar es enseñar a pensar. Cultura es enseñar a vivir. La vida humana tiene dos notas que se hospedan en su interior. La vida es abierta y argumental. Lo primero significa que la vida es incompleta, provisional, interminable, siempre por hacer… por eso la vida es dramática. Lo segundo, que ella necesita de un guión fuerte, sólido, coherente, atractivo, que merezca la pena y nos explique el porqué de tantas cosas. Aquí se mezclan lo natural y lo sobrenatural, lo físico y lo metafísico, la visión plana y la vertical. Sabiendo que toda filosofía nace a orillas de la muerte. La espiritualidad bien entendida es una carta escondida en la bocamanga que nos ayuda a interpretar la vida en su conjunto. Se desdibujan las fronteras y se vive con los pies en la tierra y la mirada en lo alto. En una palabra: saber a qué atenerse. No quiero ser más explícito.

¿Qué amigos quiero seleccionar para estar con ellos? 
La familia viene impuesta por la genética. A los amigos los elegimos, son la familia espiritual. Uno se retrata en el tipo de gente que le va a rodear. La amistad es un sentimiento positivo que nos abre una dimensión central. Significa tres cosas: afinidad, donación y confidencia. El que está muy pagado de sí mismo no necesita a nadie. Las personas psicológicamente sanas, buscamos la compañía de otras para llevar mejor la existencia.

El que tiene un amigo verdadero tiene un tesoro. Y eso siempre es un riesgo, porque dejamos que alguien se cuele en nuestra ciudadela interior y dejemos que vea lo que hay dentro, con todo lo que eso significa. Se introduce recíprocamente un sistema de señales atractivas, que se polinizan entre sí y dan lugar a un rico intercambio afectivo repleto matices y sabores. Termino. Insisto en este tríptico con vocación de tetralogía y por este orden: la felicidad consiste en una tarea de artesanía que se lleva a cabo sobre el amor, el trabajo y los principios que rigen la vida. Los tres forman un mosaico compacto: son el itinerario hacia la felicidad. Yo añado este estrambote: la amistad como bálsamo que suaviza los sufrimientos del vivir.

De estas cuatro decisiones, las dos más importantes son las primeras: trabajar y amar conjugan el verbo ser feliz. 
Esas marcan la diferencia. Su huella se prolonga en la biografía, dejando un poso sustancial. La cultura es la contraseña del conocimiento, la iconografía que se sumerge en el arte, la música, la literatura, la historia, la ciencia… la espiritualidad. La amistad es una forma de amor sin sexualidad; trabajo psicológico que exige correspondencia, no puede ser unilateral: uno asiste a la vida y a la existencia del otro y viceversa. Por eso la felicidad es un resultado. Es la consecuencia de lo que cada uno ha ido haciendo con su vida, de acuerdo con lo que proyectó. La mejor realización de uno mismo, pero siendo capaces de perdonarnos errores, desaciertos, salidas de la pista y tantas cosas mas.

Si el orden es el mejor amigo de la inteligencia, acertar en las grandes decisiones es propio de una cabeza clara y bien dibujada.

Enrique Rojas, psiquiatra.