miércoles, 1 de julio de 2015

'Vivir el ahora' por José Luis Moreno




Miré el camino, el largo camino, y fui incapaz de ver su final. 

Sólo se puede contemplar perfectamente aquello que nos rodea en el momento. 

¿Por qué preocuparme, entonces,  por lo que no veo?

¿Y si nos dedicamos a mirar por dónde pisamos, en vez de adivinar cómo será el camino más adelante?

Si en este momento, en vez de mirar, nos distraemos en la lejanía, podemos tropezar y caer. Podremos lesionarnos y no ser capaces de seguir avanzando, o hacerlo lentamente.

Pensar en más allá nos distrae.

No pensar en mañana y vivir hoy: es el argumento que nos ha de acompañar en nuestras vidas.

Solemos dedicar demasiado tiempo en pensar qué ocurrirá mañana y dejamos de vivir hoy.

El futuro siempre es incierto, es algo que nadie puede predecir por mucho que nos empeñemos. Ni siquiera sabemos si mañana viviremos para sentarnos aquí, como ahora, a escribir algunas de estas estupideces, tonterías o, simplemente, pensamientos varios que desean vagar en libertad.

Vivir el presente, ser conscientes de nuestro momento y dejar de deshojar margaritas, en busca de respuestas a un mañana que sólo el Eterno sabe si existirá.

La vida es simplemente eso: este instante, este momento.

Últimamente hablo con muchas personas que sienten preocupación por su futuro y sufren. Algunos sufren preocupados por el futuro de los demás, normalmente de esos que les importan o quieren. 

A mi me ocurre muchas veces y creo que por ello cada vez reflexiono más sobre esto.

Cuando nos embarga la preocupación sobre algo futuro, que no sabemos si será de una u otra manera, dejamos de vivir en los momentos presentes.

Hace años sufrí una experiencia así y creo que por eso cada vez aconsejo más el tratar de disfrutar el presente sin preocuparnos por el qué pasará mañana. En aquél momento pase un par de meses esperando algo que sabía llegaría más tarde o más temprano. Parece que mi mente prefería pensar que podía no llegar. Lo cierto es que no había ningún motivo para tal negatividad. No viví, no disfruté y, lo que es peor, hice que los que me rodeaban también se preocuparan en demasía por una situación mental mía. 

No supe vivir el momento y lo perdí.

¿Cuántos momentos perdemos? ¿Cuántos instantes presentes de felicidad con los nuestros, con nosotros, por preocupaciones futuras?

Es una estupidez. Si algo tiene que pasar, pasará. Si es bueno, fantástico; si no lo es, en ese momento se buscaran las soluciones en caso de que existan.

Vivamos hoy pues. No dejemos de vivir el ahora.

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